Nanotecnología en los muros: la apuesta de Berel
La empresa de origen regio lleva el enfriamiento pasivo a las fachadas con una pintura capaz de reducir hasta 20 °C la temperatura superficial
Monterrey, Nuevo León, a 07 de septiembre de 2026 – Durante años, la defensa de los edificios frente al calor ha comenzado en las azoteas.
Impermeabilizantes blancos, membranas y elastoméricos reflejan parte de la radiación que reciben las cubiertas.
Grupo Berel decidió llevar esa conversación a los muros.
Berel es una empresa regiomontana fundada en 1937 por el empresario Bernardo Elosúa Farías. Actualmente mantiene su sede y operaciones en Santa Catarina, Nuevo León.
La compañía desarrolló una pintura con nanotecnología que busca contener parte del calor antes de que avance hacia el interior de viviendas, oficinas, hoteles y naves industriales.
La diferencia no es menor. En una azotea domina la función, mientras que en una fachada el desempeño térmico debe convivir con la apariencia arquitectónica.
La Pintura Autoenfriante Serie 8700 es un recubrimiento acrílico base agua y acabado semimate. Su formulación combina una elevada reflexión solar con la liberación de energía térmica hacia el exterior.
Berel señala que el producto refleja más del 94% de la radiación solar. También reporta diferencias de hasta 20 °C entre una superficie protegida y otra sin el recubrimiento.
En los espacios interiores, la disminución puede alcanzar hasta 5 °C bajo las condiciones evaluadas por la empresa.
La pintura no sustituye al aislamiento ni funciona como un equipo de aire acondicionado. Su intervención ocurre antes: busca reducir la energía absorbida por el muro y la carga térmica que posteriormente deberá retirar la climatización.
El desempeño tampoco será idéntico en todos los edificios. Influyen el clima, los materiales, el aislamiento, las ventanas, las sombras y el nivel de exposición solar de cada superficie.
Por ello, su aplicación puede concentrarse en las fachadas que reciben mayor radiación, sin que necesariamente deban cubrirse todos los muros de un inmueble.
El recubrimiento puede colocarse sobre cemento, mortero, yeso y paneles de yeso. Berel incluye entre sus posibles usos viviendas, oficinas, hoteles, escuelas, naves industriales y contenedores.
Se comercializa en blanco entintable, en presentaciones de 4 y 19 litros. Su rendimiento es de entre 4 y 5 m2 por litro a dos manos y cuenta con garantía de 10 años.
La posibilidad de entintarlo aporta una dimensión estética, aunque abre también una pregunta técnica. La compañía no detalla públicamente qué gama de tonos admite ni cuánto cambia su desempeño térmico al incorporar color.
La blancura no es un asunto menor. Las superficies claras suelen reflejar más energía, por lo que los resultados máximos no deberían trasladarse automáticamente a cualquier tonalidad sin conocer sus mediciones.
La tecnología fue incluida entre los ganadores de los R&D 100 Awards 2026. Además, recibió el Bronce en la categoría especial Green Tech del mismo certamen.
Es la segunda ocasión en que Berel obtiene este reconocimiento internacional. En 2024 fue premiada por Berelex Green, una pintura concebida para mejorar la calidad del aire interior.
Luis Alberto Rodríguez Mora, director general de Grupo Berel, encabeza actualmente una compañía que vuelve a colocar un desarrollo mexicano en el escaparate internacional de la innovación.
El mérito no está en haber inventado los recubrimientos reflectivos. Está en trasladar esa capacidad a las paredes exteriores mediante una formulación pensada para superficies que permanecen a la vista.
La propuesta amplía el terreno desde el cual puede enfrentarse el calor en los edificios. Después de mirar durante décadas hacia las azoteas, la innovación mexicana invita ahora a observar los muros.

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